Como en cada periodo electoral desde hace al menos 24 años, las encuestas vuelven a estar en el foco de atención y se han convertido una vez más en parte central de la discusión en equipos de campaña, medios de comunicación tradicionales, redes sociales, mesas de análisis y ciudadanía en general.

Hoy en día, esa discusión versa principalmente en el margen de distancia que los diferentes estudios le dan a la candidata de Morena, Claudia Sheinbaum, sobre la aspirante de la alianza PAN-PRI-PRD, Xóchitl Gálvez.
Que si la brecha es de 30 puntos, que si es menor, que si ya están empatadas o que si Gálvez ya le dio la vuelta a la contienda.
Para brindar algo de entendimiento en medio de las dudas y suspicacias que han despertado las encuestas publicadas en este proceso, conviene hacer un poco de memoria, guardando las debidas particularidades que cada elección tuvo en su momento.
En el 2006, todas las encuestas que se difundieron anticipaban una contienda sumamente cerrada; la distancia entre los dos punteros (Felipe Calderón y Andrés Manuel López Obrador) oscilaba entre cero y 5 puntos porcentuales, algunas con el panista al frente, otras con el entonces perredista adelante. Al final, la elección se definió por menos de un punto porcentual y el error promedio de los estudios publicados fue de 2.4. La industria tuvo un buen desempeño sin duda.
Para el 2012, la ventaja que se anticipaba para Enrique Peña Nieto iba desde 7 hasta 20 puntos sobre López Obrador, lo que reflejaba discrepancias importantes. La elección se definió por apenas 7 puntos. Aunque todas acertaron ganador, hubo encuestas precisas y varias fuera del margen de error aceptable. La distancia entre ambos candidatos se sobreestimó, pero aun así el error promedio general de la industria fue de 2.6.
Por el contrario, en el 2018 las encuestas se quedaron cortas en el margen de victoria que López Obrador consiguió sobre Ricardo Anaya. El morenista superó por 32 puntos al panista cuando el promedio general de las encuestas difundidas preveía una distancia de 21 puntos. Algunos estudios propagandísticos incluso señalaban 12 o 13 puntos. Aunque nuevamente todas acertaron ganador, el error promedio en esta elección se elevó a 4.6.
Si bien, cada una de estas elecciones tuvo una coyuntura político-social propia, lo cierto es que la industria de las encuestas arrojó estimaciones menos precisas en el último proceso electoral presidencial.
Sin embargo, las condiciones para levantar encuestas hoy en día también son muy diferentes a lo que eran hace 6, 12 o 18 años. El país, el electorado y el contexto en el que hoy los encuestadores salen a las calles y a las comunidades rurales para levantar las entrevistas presentan retos y dificultades que antes no existían.
Hoy la inseguridad pública representa el principal obstáculo para el levantamiento de la información, al menos para las casas encuestadoras que aún seguimos primordialmente metodologías con entrevistas cara a cara en vivienda para realizar estimaciones de voto. Zonas controladas por el crimen organizado o de alta incidencia delictiva obligan con frecuencia a sustituir las secciones electorales muestreadas originalmente, o bien a desplazar a los encuestadores a lugares más seguros.
Tan solo en este proceso electoral, 22 candidatos y aspirantes han sido asesinados; en octubre del año pasado tres encuestadores en Chiapas fueron secuestrados y posteriormente dos de ellos encontrados muertos. A la par de realizar un trabajo pulcro y ético, garantizar la seguridad de los entrevistadores, supervisores y coordinadores de campo se ha vuelto una prioridad.
La inseguridad pública también dificulta que hoy los ciudadanos acepten participar en los estudios de opinión como lo hacían antes. En las encuestas nacionales levantadas por este diario a lo largo del 2023, la tasa de rechazo promedió 57 por ciento; en el 2006 estas tasas rondaban el 29 por ciento, en el 2012 el 19 por ciento y en el 2018 el 29 por ciento.
Esto se traduce en recorridos más largos y en un mayor número de intentos y contactos para poder conseguir las entrevistas efectivas señaladas en la metodología, que cumplan con los perfiles sociodemográficos exigidos por la muestra. Por consiguiente, la logística de los levantamientos también se ve impactada en tiempos, recursos humanos y financieros. Hoy en día los estudios presenciales en vivienda demandan presupuestos más robustos también.
Otro componente que en las elecciones pasadas no existía de manera tan marcada era el de los programas sociales del gobierno. Cifras oficiales indican que hoy 30 millones de familias son beneficiarias de algún programa. En la última encuesta nacional de este diario, el 47 por ciento de los respondientes señaló recibir algún apoyo del gobierno directamente o tener un familiar que lo recibía. En la encuesta de la Ciudad de México publicada recientemente, ese porcentaje alcanzó el 50 por ciento.
Qué tanto puede influir en las respuestas de los encuestados el recibir dicho apoyo no está del todo claro, pero hoy las dos principales candidaturas presidenciales se han encargado de meter este tema señalando el riesgo de que los apoyos desaparezcan si la opción rival gana la elección.
El clima de polarización política también es un ingrediente nuevo a diferencia del 2018 y 2012, aunque quizá podría llegar a compararse en cierta medida con el del 2006. Sin embargo, en aquel entonces el que una encuesta previera un posible triunfo de Calderón o de López Obrador no concitaba las reacciones que hoy en día despiertan los estudios dependiendo de qué tan estrecha u holgada es la distancia que proyectan entre ambas candidatas.
Hoy pareciera que la práctica usual en ambos bandos es descalificar todo aquello o a todo aquel que no coincide con nuestra percepción de la realidad, sin importar matices, datos o argumentos. El reto de las encuestas de cara a esta elección es tratar de medir y entender estos dos extremos de la sociedad que hoy ni por casualidad se alcanzan a tocar. Medirlos de la manera más neutral, profesional e independiente con metodologías probadas, pero también abiertos a la innovación que las actuales condiciones del país demandan.
Por Rodrigo León, coordinador de encuestas de Grupo Reforma, 29 de mayo del 2024