El incremento en la prevalencia de víctimas y actos de corrupción reportado en encuesta del INEGI hace evidente que la intención presidencial de Andrés Manuel López Obrador para erradicarla no ha sido suficiente, consideró Eduardo Bohórquez, director de la organización Transparencia Mexicana (TM).

De acuerdo con los datos de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2019, el número de víctimas de corrupción se incrementó en 7.5%, al pasar de 14,635 por cada 100,000 habitantes en 2017 a 15,732 en 2019.
También hubo un aumento en la tasa de incidencia de los actos de corrupción, que crecieron 19.2%, pasando de 25,541 casos por cada 100,000 habitantes en 2017 a 30,456 en 2019.
“Los datos del INEGI muestran que hay una brecha entre la intención presidencial de erradicar la corrupción y lo que vive cotidianamente la sociedad”, dijo.
La encuesta del INEGI muestra que la sociedad reconoce la decisión presidencial de acabar con privilegios y canonjías, aunque esto no ha sido suficiente para evitar el soborno en trámites y servicios comunes del día a día.
“Hay dos tendencias: por un lado, hay una percepción positiva sobre el hecho de que el control de la corrupción será una prioridad gubernamental, pero al mismo tiempo, la corrupción que afecta la vida de las personas sigue siendo frecuente y en muchos casos, como lo señala el INEGI, crece”, señaló Bohórquez.
Los datos del Instituto confirman lo publicado por Transparencia Internacional tanto en el Barómetro Global de Corrupción, así como en el Índice de Percepción de la Corrupción.
Con información de Rolando Herrera, Periódico Reforma, 22 de mayo del 2020